Capilla de los Remedios

Su legendaria fachada es de ladrillos, y cuenta con doble arco rebajado, similar al de la iglesia de San Andrés. Tiene el escudo de armas de la familia Dávila, un campanario doble rematado por uno más alto en arco, y el campanario está coronado por una cruz.

El interior está constituido por una bóveda de medio cañón con arquerías muy decorativas hechas en ladrillos.

El complejo dividido en tres construcciones comprendía además de la capilla, un fortín para su uso privado, llamado “El invencible”. Poseía un escudo nobiliario, en el que el cuerpo con cola de león, cabeza y alas de ave de rapiña, sostiene el blasón de los Dávila.

Esta familia llegó a Santo Domingo en 1511. Recibieron de las autoridades, importantes prebendas entre las que se encontraban repartimiento de solares y facilidades para construir.
Francisco Dávila, el jefe de familia, fue regidor y luego en 1514, oidor de la Real Audiencia y encomendero; era propietario de muchas tierras. El mayorazgo fue instituido en 1554 y en el documento están descritas las propiedades.

La obra que en 1554 fue construida por la familia Dávila pretendió ser un lugar de oración, sin embargo, desde sus inicios tuvo otras funciones como de ser una fachada discreta para el anexo militar que luego fue construido en la parte trasera.

Este adoratorio fue conocida por todos en sus inicios como “La Capilla de los Dávila” pero como la mayoría de las casas coloniales,  con el paso del tiempo la propiedad paso a distintas manos, de igual manera fue cambiando de nombre hasta que después de 1886 adquirió el nombre de la Capilla Nuestra Señora de los Remedios, en honor a la virgen de igual de la cual se exhibe su imagen en el altar del lugar.

Fue precisamente en 1886 cuando la capilla paso a manos de la iglesia católica, luego de que Doña Mercedes de la Rocha la regalara para celebrar el culto de la Virgen de la Altagracia, en momentos en que se construía la iglesia en honor a la mencionada virgen.

Los estragos del paso del tiempo y los enfrentamientos bélicos que se llevaron a cabo en los alrededores del lugar afectaron  la estructura, construida en ladrillos,  por esta razón fue reconstruida en 1872.

Otra costumbre de la época que se manifestó en la Capilla Nuestra Señora de los Remedios es servir de sepultura para grandes personalidades, en este caso son los restos de Don Juan Alejandro Acosta, un combatiente antihaitiano, los que reposan en este santuario colonial en Santo Domingo.

Fue oratorio privado de la casa de los Dávila, que está al lado. Poco tiempo después de nuestra independencia estaba en estado ruinoso por el efecto de los terremotos, huracanes y descuido de quienes la tenían bajo su responsabilidad. En aquel entonces existieron tres amigos a los que llamaban “Los Tres Juanes Inseparables” ellos eran: Don Juan Alejandro Acosta, Don  Juan F. Travieso, ambos próceres de la Independencia, y Don Juan Pumarol. Estos tres camaradas eran ciudadanos conscientes de la responsabilidad de vivir en la Primada de América, hoy Patrimonio Mundial. Ellos pidieron permiso al Arzobispado para financiar y supervisar la reparación del edificio. Su actitud de munícipes responsables aseguró que esta encantadora capilla llegara hasta nuestros días sin convertirse en ruinas como muchos otros edificios coloniales. Esa es nuestra fantasía favorita: que aparezcan más “Juanes Inseparables” en vez de aquellos que destruyen o ignoran la rica herencia colonial dominicana.

Es una capilla que presenta un estilo gótico y que se construyó con ladrillo rojo, que para la época era un material muy utilizado en diferentes construcciones. La última restauración de la capilla data de 1884. Un elemento destacado es sin duda la cubierta formada por una bóveda de cañón. Es interesante destacar que en este lugar descansa Don Juan Alejandro Acosta, que fue un importante combatiente en Haití.

Aunque en la actualidad permanece cerrada casi permanentemente y sólo se abre de manera esporádica para desarrollar alguna actividad cultural, la capilla sigue formando parte de la rica historia colonial no solo de esta calle, sino de toda la zona. Ha sido declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

También hemos redibujado la fachada de la Capilla para que puedas guardar la imagen por si la quieres imprimir y colorearla, también si quieres te la podemos mandar por email solo escríbenos a zcolonialrd@gmail.com

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